Localizarte. ¡Póntelo fácil!

Texto y fotos Xavier Safont y Mª Alba Camprubí

No debe ser agradable quedarse flotando en mitad del mar, esperando a que alguien vaya a buscarte. Si las condiciones atmosféricas son propicias, mar plana y sin corrientes, generalmente no debería haber problemas, pero si éstas se tuercen y existe fuerte oleaje podría ser difícil localizarte. Por este motivo te aconsejamos lleves siempre contigo un localizador… en este caso el “Nautilus LifeLine”.

Los buceadores realizamos nuestra actividad en plena naturaleza. En general, cuando las condiciones atmosféricas son buenas o excelentes, ésta no suele ser traicionera. No obstante, estas condiciones pueden cambiar de un momento a otro y una balsa de aceite puede llegar a derivar en una situación complicada en poco tiempo, dificultando nuestra localización y posterior recogida. Vamos a analizar algunas situaciones en las que un localizador puede ser de gran ayuda; generalmente será en buceos en los que es necesario el uso de embarcación y en mares u océanos que estén bajo la influencia de corrientes, pero esto no significa que pueda llegar ser de utilidad en buceos cercanos a la orilla y sin necesidad de embarcación.

Buceos en mar abierto con embarcación fondeada.

Llegamos al punto de buceo, desde donde no es visible la costa, fondeamos la embarcación y saltamos al agua dejando al barquero del centro de buceo pendiente de nosotros. El barquero, víctima del aburrimiento, decide dormirse. El fondeo se suelta, el poco viento que se levanta o una entrada de corriente provocan que la embarcación se desplace, quedando a la deriva y alejada del punto de buceo. Cuando el barquero se despierte no sabrá si está en el punto de fondeo si no utiliza la electrónica del barco (en caso de llevarla…). ¿Qué cara se te va a quedar cuando saques la cabeza del agua y no localices la embarcación? Prueba a tirar el globo, a ver si alguien te ve o toca el pito, a ver si alguien te oye… Estás con tu compañero/a en mitad del océano, solos, por poner vuestras vidas en manos de, en la mayoría de las veces, un desconocido. Si esto os ocurre en un país desarrollado, posiblemente tendréis suerte y movilizarán los recursos necesarios para localizaros. Pero ¿y si os ocurre en según qué país?…podéis tener serios problemas.

Buceos en mar abierto con embarcación al garete.

Tenemos embarcación y barquero. Si estamos sólo nosotros, es difícil que éste último pueda perdernos, le bastará con seguir las burbujas (si no vamos con rebreather). Pero si vamos varios buceadores, en distintos grupos, la cosa puede complicarse, ya que aunque se haya establecido un tiempo de buceo, sabemos que hay gente que hace caso omiso y sale cuando ya no queda nada que respirar en la botella. O el barquero está pendiente de los 360º a su alrededor, o puede perder algún buceador. Si las condiciones del mar son excelentes no tiene por qué haber problemas, pero si hay oleaje ¿Van a ver mi globo? ¿Oirán mi silbato?.

Cambio de corriente en mitad de un buceo.

Salta el guía al agua y nos indica la dirección a seguir durante el buceo. Por lógica, siempre a favor de la corriente. Imaginemos que ésta cambia de sentido en el transcurso del buceo, ¿hacia dónde vamos? Si vamos con el guía será él quien tome la decisión, pero si vamos solos es una decisión complicada. En función de la fuerza de la corriente y de nuestras piernas, puede ser que no seamos capaces de aguantarla y salgamos todo el grupo desperdigado y a mucha distancia unos de otros. El barquero lo tendrá difícil para localizarnos y recogernos.

Otras situaciones adversas.

La mayoría generalmente vendrán dadas por desconocimiento de las condiciones de la zona de buceo o meteorológicas; fiarnos por completo de un guía sin experiencia acatando sus instrucciones; caída de la niebla o de la noche; salir detrás de una roca no visible para el barquero; entrada de temporal con fuerte oleaje; no llevar boya de señalización; soltarse el ancla, etc. Son muchas las situaciones que pueden dificultar nuestra localización y lo importante es que, cuando éstas se den, podamos poner remedio.

Algunos consejos para facilitar nuestra localización.

He aquí una serie de consejos que pueden ayudarte a ser localizado:

  • Llevar siempre boya de señalización, lo más larga posible, con colores muy vistosos y cabo suficiente para poder ser soltada desde el fondo.
  • Llevar siempre silbato, linterna, brújula y espejo para señales.
  • Hablar con el barquero para que cuando nos vea nos lo indique (así estaremos seguros de que lo ha hecho).
  • Permanecer siempre junto al grupo. Es interesante llevar algún cabo para unirnos.
  • Soltar el equipo pesado, botellas, plomos y regulador, no el jacket, en caso de extrema necesidad.
  • Nadar todos juntos hacia tierra apoyados en el jacket que previamente nos habremos sacado. De este modo vemos la dirección hacia la que vamos y es más cómodo que llevar tubo.
  • Llevar un Nautilus LifeLine.

Localizador Nautilus LifeLine.

Aparte de un GPS que marca nuestra posición, es una emisora de radio que nos permite hablar con nuestra embarcación, con otras que estén a la escucha, entre buceadores que lleven el mismo localizador, con tierra y, en caso de necesidad, transmitir un mensaje de socorro junto con nuestras coordenadas, que se mostrará en las pantallas de todos los barcos con radios marítimas modernas. Este pequeño aparato sumergible hasta 130 metros de profundidad nos puede ser de gran utilidad, en caso de salir alejados de la embarcación, para que nos localicen. En algunos destinos de buceo los mismos barcos de crucero ya los proporcionan a sus clientes, pero nuestro consejo es que lo lleves siempre contigo. La naturaleza es siempre variable y no sabes cuándo lo vas a necesitar.

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